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El salario emocional

El salario emocional

Si las personas aportamos no solo nuestro conocimiento y saber hacer, sino también nuestro valor como personas, nuestras competencias, se podría llegar a la conclusión, de que las personas también buscamos un lugar donde se impulse nuestro desarrollo personal y profesional. El salario económico no garantiza más implicación, compromiso o que se potencie la creatividad de una persona, se busca algo más, se necesita algo más, ese plus lo ofrece el salario emocional. El salario emocional son todos esos pluses que ayudan a incentivar de forma positiva la imagen que tiene la persona de su ambiente laboral, que incrementan su participación y satisfacen su desarrollo personal y profesional. Estas retribuciones no económicas pueden llegar a convertirse en un factor fundamental, para la persona (fuente de motivación) como para la organización (retención de talento). ¿Cuáles podrían ser esos incentivos del salario emocional? Podríamos decir que todas aquellas gratificaciones no económicas que percibe una persona se transforman en salario emocional. Pueden ser acciones concretas, individuales o grupales, dependiendo de cada persona, de cada organización. CONCILIACIÓN FAMILIAR: Dado el alto grado de implicación y compromiso que se requiere en determinadas empresas, un parámetro que condiciona a las personas para poder dar el máximo de su potencial es poder compaginar su vida personal y profesional. Crear esquemas que faciliten este equilibrio beneficiará a ambas partes. PARTICIPAR EN LA TOMA DE DECISIONES: Puede ser que las líneas estratégicas de una organización vengan marcadas por la propia Dirección, pero la ejecución de las mismas es función de los equipos, es por ello que fomentar la participación de todas las personas en la toma de decisiones...