¿Cuánto importa el CV para conseguir un empleo?

¿Cuánto importa el CV para conseguir un empleo?

El CV habla del pasado, pero cuando se contrata, se hace pensando en el futuro. Con esto en mente, el CV no debería limitarse a incluir la vertiente profesional, sino incorporar también un perfil con características personales relevantes. Es decir: contar lo que somos capaces de hacer, de aportar a una organización, gracias a cómo somos. Hablar de nuestras competencias útiles, de aquello que nos identifica como personas y puede resultar de utilidad. ¿Qué potencial tiene una persona, aunque su experiencia laboral sea escasa?

A menudo, tenemos más competencias de las que pensamos en nuestro fondo de armario.

Por ejemplo, tomemos el caso de una persona que haya realizado una formación de grado, estudiado algún idioma y se haya familiarizado con la informática. Más allá de los conocimientos adquiridos, se puede destacar que es capaz de enfrentarse a retos (exámenes), busca potenciar su capacidad de aprendizaje (informática) y mirar más allá de sus fronteras (idiomas). También puede decirse que es una persona con flexibilidad, iniciativa y sin miedo a tomar nuevos caminos.

La mayoría de los CVs son un resumen de lo que fuimos, dejan fuera a esa caja llena de valores que es la persona. Algunos los utilizaremos muy a menudo y otros con menor frecuencia, pero la combinación de todos nos ayudará a abrir la puerta que nos propongamos.

Selección por competencias

“El expediente académico no sirve para nada”, afirma tajante el responsable de Recursos Humanos de Google en una entrevista para The New York Times. La razón es que, pasados dos o tres años, nuestra habilidad para desempeñar tareas no tiene nada que ver con los resultados en la universidad, porque se piden cosas diferentes. Por eso, en Google  se ha dado un viraje a los procesos de selección de personal, lo que entre otras cosas ha derivado en que en sus equipos de trabajo convivan especialistas en ingeniería dotados de alta cualificación académica con personas sin formación universitaria.

creatividad

Vale la pena recordar una frase que se repite a menudo en departamentos de Recusos Humanos: “buscamos personas con ganas”. Una descripción un tanto vaga, pero que apunta hacia la importancia de la actitud para las empresas. Cada vez más ofertas de trabajo llevan incorporada una descripción de cómo debe ser la persona ideal para cubrirlas; no es lo mismo un trabajo que requiera de “autonomía”, que uno que exija “mentalidad creativa”, o que pida “capacidad de orden y planificación”.

Cada vez más ofertas de trabajo llevan incorporada una descripción de cómo debe ser la persona ideal para cubrirlas

La selección por competencias implica que quien ofrece el puesto y quien quiere cubrirlo deben ser conscientes de que se requieren una serie de características personales, junto a las profesionales y las académicas. Si la persona contratada no dispone de ellas, o no en grado suficiente, puede sufrir frustración y reducir su productividad; y si la empresa se equivoca de perfil al contratar, se arriesga a afectar negativamente sus objetivos y el funcionamiento de sus equipos de trabajo.

¿Qué buscan las empresas?

Las preguntas sobre logros profesionales en entrevistas de trabajo van dirigidas a descubrir esas características personales que a menudo quedan enterradas bajo las profesionales. Así, la empresa consigue detectar “joyas escondidas” o señales de advertencia. ¿Es dinámica la persona? ¿Tiene capacidad de resistir las adversidades? ¿Trabaja bien en equipo? ¿Su fuerte es la motivación?

Por simplificar, podemos dividir las competencias en cinco áreas, cada una con dos características asociadas.

  1. Estabilidad emocional: Seguridad y confianza, Resistencia a la Adversidad.
  2. Energía: Dinamismo, Liderazgo.
  3. Tesón: Planificación y Organización, Orientación al logro.
  4. Apertura mental: Aprendizaje, Creatividad.
  5. Afabilidad: Empatía, Trabajo en equipo.

Ahora bien, ¿cómo se conoce la persona a sí misma? ¿Cómo sabe cuáles son sus puntos fuertes y sus debilidades? Todo el mundo lo ha experimentado alguna vez: mientras nos vemos de una forma, los demás nos perciben de otra. Una solución para conocernos mejor es el test de competencias.

Test de competencias

La mecánica es simple: la persona contestará a una serie de preguntas sobre sí misma, su forma de ser, la decisión que tomaría en una situación determinada o la solución que le parece mejor, por ejemplo. No se trata de un “test de personalidad”, ni hay un resultado positivo o negativo. Cada persona es un mundo y, en uno u otro grado, dispone de todas las capacidades, que desarrolla en distinta medida a lo largo de su vida. Somos como una mochila: al meter la mano, lo primero que se saca son las cosas que están encima de todo, aquello que nos define sobre todo lo demás, pero debajo de ello hay mucho más.

 

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El resultado del test será una “telaraña de competencias”, un gráfico en el que podemos ver cuáles son las áreas que tenemos más desarrolladas y aquellas en las que podemos necesitar apoyo. Por lo general, el test se realiza como parte de un servicio de orientación laboral, por lo que la información es personal, aunque es posible que haya empresas que incluyan pruebas similares en sus procesos de selección, si bien no tan detalladas. Es frecuente -sobre todo en grandes compañías- encontrar preguntas aparentemente absurdas, o dinámicas de grupo peculiares: se está evaluando nuestra capacidad de resolución de problemas, la forma de relacionarse con otras personas o la creatividad, por ejemplo.

En la “telaraña de competencias” nuestras áreas más desarrolladas y aquellas en las que podemos necesitar apoyo

La información debe ser interpretada con ayuda profesional, porque podemos tener una impresión equivocada de los resultados. Los valores extremos pueden desvelar aquellos puntos en los que se han ofrecido respuestas que no corresponden a la verdadera forma de ser de la persona, por ejemplo.

Con las conclusiones obtenidas del test, la persona estará preparada para destacar sus competencias en el CV y en una entrevista de trabajo, lo que puede suponer una importante diferencia a la hora de conseguir o no un empleo. También puede indicar la necesidad de reforzar alguna competencia, algo que es posible entrenar a través de servicios de orientación laboral o de coaching, por ejemplo.

Porque, y esto es importante recordarlo, las competencias se entrenan: es perfectamente posible desarrollar unas áreas u otras aunque a priori la persona las haya desplegado poco. Habrá quien tenga mayor recorrido que otras personas en un aspecto determinado, lógicamente todas las personas no somos sobresalientes en todo.  Lo importante es dar el primer paso.

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